
En los Estados Unidos, es un rito típico de los fines de semana, cuando uno se levanta un poco más tarde, se otorga un poco de tranquilidad y se sienta en la mesa sin preocuparse de la hora. La resultante es que es demasiado tarde para el desayuno y demasiado pronto para la comida, pero es el momento justo para el brunch (de hecho, su nombre viene de la unión de desayuno y lunch) que se toma entre el final de la mañana y el principio de la tarde.
Puedes hacer de esta idea una idea tuya, invitando a unos amigos a pasar contigo unas horas de relax. ¿ Tu toque personal ? Transformar una forma de comida típicamente americana, caracterizada por amburguesa, patatas fritas y huevo con bacon en un momento de convivialidad tipícamente mediterráneo.
¿ Cómo ? Focalizando sobre los cítricos que son ricos de tomar y bonitos de mirar, llevan a nuestra mesa de invierno una armonía de colores vivios, proporciónando la luz del sol y las vibraciones energéticas de las tierras del sur. Utilízalos como leit-motiv de tu brunch, utilizándolos tanto en la cocina como para decorar la mesa.
Para crear la atmósfera adecuada, cálidad y acogedora, coge velas perfumadas con nota de pomelo o de esencia de naranja, que despiertan y tranquilizan la mente. Según la aromaterapia, la notas olfativas que desprenden estas frutas tan atractivas ayudan a crear un ambiente de feliz bienvenida. Puedes añadir un fondo de música relajante, como la bossa nova o la lounge.
Ahora, estás lista para transformar tu sala de estar en la dependencia de un campo de limones de la costa amalfitana o en el invernadero de un jardín siciliano. Coge naranjas, incluso unas sanguíneas, limas, mandarinas y colócalos sobre unos platos y unas fuentes, enteras o en lonchas, para hacer que se desprenda este aroma cautivador y seductor.
Combina estos cítricos con hojas de laurel y de hiedra bicolor para crear interesantes contrastes cromáticos. En este brunch mediterráneo, los cítricos triunfarán incluso en la cocina con sabores sugestivos y típicos de nuestra tradición gastronómica. Puedes servir los huevos (imprescindibles en un brunch), cociéndolos, rallándolos y sazonándolos con corteza de limón rallada, aceite de oliva virgen extra y much pimienta. Los puedes servir incluso con rebanadas de pan tostado.
Si te gusta el pescado, puedes sazonar una ensalada de cangrejo con zumo de pomelo, naranja o limón, la puedes espolvorear también con cebollino. Es una receta sencilla y muy sabrosa. Otro modo goloso de sacarle provecho al sabor delicadamente agrio de los pomelos es cortarlos a guajos, pelarlos y ponerlos sobre una ensalada de lechuga sazonada con aceite de oliva virgen extra y sal. Incluso se pueden añadir aceitunas negras y ricotta.
Para acabar, los dulces : ofrece a tu huéspedes unas lonchas de naranja cubiertas con chocolate junto con un café espresso, un té earl grey o un café largo a la americana.